Archive for 28 agosto 2009

Achmed.-

28 agosto 2009

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Este que aquí veis fue Bilal Achmed Ghanan.
Era un joven sano, lleno de vida, vital a sus 18 años. Pero un día los soldados israelíes lo quebraron con cinco o seis certeros tiros.
Tenían evidencias de que era un peligroso terrorista. Lo mataron por eso.
Si presenta este estado fue por la displicencia del humanitario ejército israelí, con médicos y todo. Pese a que había sido blanco de cinco o seis certeros disparos, los militares insistieron en hacerle la autopsia para ver de que había muerto. Una vez que tuvieron respuesa lo cosieron -un poco chapuceramente eso sí- y lo devolvieron a la aldea de la que se lo habían llevado cinco días atrás.
Los malpensados islamistas no paran ahora de achacar el suceso a un mero intercambio mercantil de órganos. Intercambio un poco raro pues ni Achmed ni su familia recibieron recompensa alguna.
Y extienden la duda los jodidos ismaelitas.

Mercury y Moliere.-

23 agosto 2009

Inconmensurable Freddie. Ya hace 18 años que falta. You tube nos refresca la memoria. Él, showman como quizá no vuelva a haber más. No volverá a ser la música de los 70 con mártires como Sid Barret y alegres juglares como Iam Anderson….y con muchos, muchos más. Pongo en mi presentación en este blog la versión subtitulada del último éxito en vida de Freddie “The Show Must Go On” -El Show Debe Continuar-.
Hasta aquí todo normal. Pero quien dice que El S….está tocado de muerte por el Sida, y un poco escribo ésto dedicado a los amigos que la espicharon de tan chunga enfermedad que tenía grogi a la praxis médica. Se supo antes de esta canción que de la muerte de Freedie.
Sólo unos párrafos
“inside my heart is breakig”. Realmente él era consciente de que la estaba guiñando y eso requiere tenerlos grandes para decirlo.
Mi maquillaje descascarillará
Pero mi sonrisa quedará.
Y vaya si quedó, imanta.
Casi como el gran Poquelin o Poquetin – más conocido por Moliere- que enfrentó a la muerte subido a un escenario, representando la última escena del Enfermo Imaginario. Y el público, mientras él moría, se desmendrellaba.
Pero ambos sabían que así entraban en la inmortalidad